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La Advertencia 

En  la  empresa  del  ingeniero  Montealegre,  las cosas habían desmejorado nuevamente, Montealegre comenzaba a preguntarse porque estaba sucediendo esto.

Pero sólo tenía una ligera sospecha, la actitud de Aaron nuevamente había cambiado y su rendimiento  había  desmejorado,  pero  esta ocasión no fue por los problemas que tenía con Hamilton, algo más estaba ocurriendo con Evans y Aaron.

Sabía  que el evento se encontraba a vuelta de esquina para cerrar el año, y se dio cuenta que de la noche a la mañana Aaron acompañaba a Evans a su casa.

–      ¡Aaron, necesito hablar contigo! –  Dijo Montealegre.

–      ¡En un momento voy ingeniero!  – respondió Aaron, mientras terminaba de mandar un mensaje de texto a alguien, quien,      con      ligera      sospecha      de Montealegre, era dirigido a Evans.

Aaron se dirigió a la oficina de Montealegre y este último le pidió que cerrara la puerta y le pusiera el seguro.

–      Aaron,  ¿Qué está  pasando  ahora?

Tenemos el tiempo encima y veo que no has  terminado los  preparativos del evento de cierre de año ¿Qué está ocurriendo? ¿Qué se traen en manos Evans y tú? – Dijo Montealegre, aunque él ya sabía la sospecha de las respuestas, pues conocía demasiado a Aaron como si de uno de sus hijos fuera.

–   Le  pido  una  disculpa  ingeniero,  éstos últimos días eh estado muy ocupado de tiempo que no eh logrado terminar con los preparativos, pero antes de cerrar la semana   le   tengo   respuesta   de   los mismos. – Respondió Aaron.

–      ¿Y la situación del contrato rechazado? ¿Lograste buscar el problema?  – Arremetió con dos preguntas de alto peso, pues sabía que Aaron no había hecho nada al respecto.

Aaron  se  quedó  callado,  pues  se  había  dado cuenta que Montealegre sospechaba de él y de Evans, los pendientes que tenía Evans eran de otra índole muy distinta a los que tenía Aaron.

–   ¡Verás   Aaron!   Hay   unas   líneas   muy delgadas que divide o limita las relaciones dentro del trabajo, una de éstas delgadas líneas es, la relación laboral en la empresa y otra, la relación sentimental dentro de la empresa. – dijo Montealegre, haciendo jaque a la situación que estaba presentando y prosiguió.

–   ¡Aaron, Aaron! Debes tener cuidado con lo que estás haciendo, estás descuidando tu trabajo por un capricho, ten en cuenta que a pesar de las circunstancias que estás presentando con Hamilton, no significa que puedes hacer y deshacer una y otra vez a tu suerte. Si no sabes jugar con fuego, mejor no lo hagas, que terminarás quemado  y  desollado, necesito   que   te   concentres   en   tus asuntos y me des una respuesta inmediata de los pendientes que te eh dejado. Deja que Evans trabaje por si sola y  si  quieres  seguir  jugando  con fuego, trata de no hacerlo aquí en la empresa, recuerda que ella apenas tiene 24 años y tú ya no eres un muchacho de esa edad, eres una persona que tiene planes y sueños y no debes trucar esos sueños por alguien que es menor que tú. Si Hamilton no te apoya en tus decisiones, no involucres a nadie más en ellos, o terminarás como uno más del montón. – arremetió Montealegre en tono amenazador.

–     Piensa   en   lo   que   te   dije   Aaron   y concéntrate en el trabajo, necesito que me des una respuesta de tus avances antes de que te retires de la empresa. – Concluyó Montealegre.

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