Vivimos en una época donde tener la agenda llena es sinónimo de estatus. Desde que somos pequeños, nos acostumbramos a estar constantemente estimulados, y cuando esa distracción desaparece, surge una queja universal: «¡Estoy aburrido!». Sin embargo, la filosofía nos invita a ver esta frase no como un problema, sino como el primer paso hacia la genialidad
En el mundo del emprendimiento y la alta dirección, solemos confundir el movimiento con el avance. Nos aterra la falta de actividad. Pero, ¿qué le sucede a nuestra mente cuando finalmente nos detenemos?
A continuación, analizamos por qué tolerar el vacío es el requisito indispensable para la verdadera creatividad.
El «Horror Vacui» y la trampa de la vida télica
Cuando finalmente tenemos un fin de semana libre o un momento de pausa, rara vez encontramos la paz interior; en su lugar, solemos buscar distracciones inmediatas como limpiar compulsivamente o revisar correos electrónicos. Este fenómeno se conoce como horror vacui, o el miedo al vacío.
La filósofa Barbara Bleisch explica que este miedo se debe a que hemos adoptado un estilo de vida «télico», es decir, hacemos absolutamente todo con un propósito o telos en mente. Hacemos deporte para estar en forma, leemos para aprender y hacemos meditación para dormir mejor. Incluso el ocio ha perdido su naturaleza libre. Al vivir bajo la presión constante de la sociedad del rendimiento, instrumentalizamos nuestro tiempo y perdemos la capacidad de hacer las cosas por el simple placer de hacerlas
Para ser verdaderamente innovadores en nuestros negocios o en nuestra vida personal, debemos aprender a tolerar el aburrimiento. El filósofo Friedrich Nietzsche definió poéticamente el aburrimiento como esa «desagradable calma del viento en el alma» que precede a un viaje feliz con vientos favorables.
Cuando hay «calma del viento», aún no sabemos en qué dirección nos llevará la corriente cuando vuelva a soplar. Es precisamente en este estado sin dirección donde prospera la creatividad.
Manuales vs. Cajas de Cartón: El origen de las ideas
Podemos ilustrar este concepto con un ejemplo de la infancia. Armar un set de bloques de construcción siguiendo instrucciones precisas puede ser entretenido, pero el verdadero juego y la imaginación surgen al crear refugios o mundos nuevos a partir de simples cajas de cartón vacías.
La innovación no nace de seguir un manual de instrucciones; nace de enfrentarse a un lienzo en blanco (el aburrimiento) y tener la libertad de construir algo que no estaba predeterminado.
Reclamar nuestro derecho a aburrirnos no significa fomentar la pereza, sino darnos el espacio necesario para entrar en estado de flow o fluidez. Al igual que al escalar una montaña donde solo importa el siguiente paso, la creatividad nos exige sumergirnos en el presente, sin preocuparnos por el propósito final.
La próxima vez que sientas que no estás haciendo «nada productivo», no corras a buscar tu teléfono ni a revisar tus pendientes. Quédate en el vacío. Tal vez, justo ahí, te esté esperando tu mejor idea.
Nota de la redacción: Este artículo está inspirado y respaldado en las reflexiones de la reconocida filósofa y autora suiza Barbara Bleisch, compartidas en su entrevista con el periodista Johannes Ehrmann para la serie «Familienrat» del diario DIE ZEIT.
- Ehrmann, J. (2025, 11 de noviembre). “Mir ist laaangweilig!” – warum dieser Satz so wichtig ist [“¡Me abuuuurro!” – por qué esta frase es tan importante]. DIE ZEIT.















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